viernes, 29 de mayo de 2009

Ocurrió en Málaga, ¡qué tristeza!

Un hombre muere apedreado en Málaga a 800 metros del negocio que intentó atracar


Sí, ocurrió en Málaga, esta ciudad en la que parece que todo es sol y playa, chiringuitos y espetos de sardina. Pero ni arena y crema bronceadora, sangre derramada fue el rastro de la tragedia. Que era un atracador, que no hay justicia en este país… Muchos dirán muchas cosas, pero no creo que sean maneras de responder, nadie tiene derecho a arrebatarle la vida a una persona.
Vivimos rodeados de disparos y asesinatos, sólo hay que permanecer un rato frente al televisor, incluso a las siete de la mañana, para que aparezcan varias muertes violentas. ¿Acabaremos inmunizándonos? Tal vez. Aunque no tengo la menor intención de que dejen de impactarme sucesos como el de la pasada noche en una calle malagueña por la que paso bastante a menudo. ¿Y si un día se le cruzan los cables a alguien, se confunde, y la toma conmigo? ¿Sería justicia, error, sangre fría?
¡No! Paren, que me bajo. No quiero un mundo así. Basta ya de estas actitudes que excusan a los ofendidos. No podemos tomarnos la justicia por nuestra mano, hay que saber esperar la consideración de los dispositivos existentes, hay que aceptar las reglas de juego si no todos seremos iguales que los delincuentes y asesinos. No más sangre, no más violencia. No seamos como ellos. Sepamos esperar. Sólo así el mundo podrá ser un lugar más tranquilo. Educar nuestros impulsos, en nosotros también vive un asesino.


Helena Trujillo
Psicoanalista
Htpsicoanalisis@ya.com

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